Para
comprender el tema es necesario tener en cuenta que son los recursos naturales,
son aquellos bienes materiales que nos proporciona la naturaleza, siendo los mismos que son
utilizados para satisfacer las necesidades del hombre y a si aprovechados en
las industrias como materia prima.
Teniendo en cuenta que los recursos naturales tienen su división como:
Recurso
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Definición
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Ejemplo
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Ilustración
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Recursos renovables
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Estos
nos definidos como aquellos recursos que provienen de la naturaleza los
cuales son posible restaurar mediante su mecanismo natural, el cómo se
regenerar es más rápida que como son consumidos por el hombre para subsistir
en conclusión un recurso que es renovable no se agota.
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La energía
eólica es considerada renovable ya que es parte del viento regenerarla y este
es renovable.
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Recursos no renovables
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Son recurso natural que pueden
ser agotados ya que su regeneración no es tan rápida por tanto si son
explotados en un futuro ya no pueden ser utilizados.
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El combustible fósil es un claro ejemplo de un
recurso no renovable, es decir, como el gas natural o el petróleo.
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Recursos continuos
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Son aquellos recursos naturales inagotables y que no son afectadas por la
actividad humana.
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fuentes de energía continua son el sol y la gravedad.
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¿Qué es la explotación de recursos?
Como
anteriormente se mencionaron los tipos de recursos ahora hablaremos de que es
la explotación de estos; explotación es apropiarse de las ganancias o beneficios de un sector industrial o de una
actividad comercial, y abuso de las
cualidades de un individuo o de un contexto, en este caso hablamos de
apropiarse de los recursos naturales con
la finalidad de obtener el beneficio autónomo, de manera que la toma ilícita de estos recursos es utilizado con la
finalidad de obtener el beneficio económico; de tal manera que todo comienza
con un uso moderado de los recursos que continua por convertirse en la
explotación o abuso de estos preciados recursos, esto con el transcurrir del tiempo
ocasionará la poca producción de los recursos y por consecuente sufriremos una
muy grave alteración en nuestro entorno, en este caso el entorno se denomina
como “PLANETA TIERRA” en caso de que esto ocurra nos veremos obligados a tomar
medidas drásticas para la preservación de estos recursos.

Pero ¿qué es exactamente
la sobrepoblación?
La
sobrepoblación o superpoblación es una condición en que la densidad de la
población se amplía a un límite que provoca un declive del entorno. Esto
significa que podemos llegar a un grado en cual la sobrepoblación estará
afectando nuestro medio a tal grado que en poco tiempo (de esto continuar
así) la cantidad de espacio con el que
cuenta cada persona para poder construir su vivienda, sufrirá limitaciones al
grado en el que será mucho menor el espacio libre y mayor el consumo de
recursos.

Este video nos ayudara a comprender más el tema de lo que es la sobrepoblación
Distribución de la población mundial
La
irregularidad en la distribución de la población hace que existan grandes
contrastes entre las distintas áreas del globo. Estos contrastes son tanto cuantitativos
como cualitativos como cualitativas.
Para
comprobar si un país o zona están muy poblados o no, so solo hay tener en
cuenta la relación que hay entre el número de habitantes y en espacio que
ocupan.
La
densidad de población es el cálculo de número de habitantes por km2.
Si en una porción de espacio se concentra un gran número de habitantes, la
densidad de población es alta. Por el contrario, la densidad de población es
baja cuando en un espacio determinado el número de habitantes es reducido.
Contrastes
cuantitativos:
Para
comprobar las diferencias que hay en el reparto de la población mundial, se
puede comparar la población de los dos hemisferios. El hemisferio Norte vive
aproximadamente el 90% de la población mundial y en el hemisferio sur solo
habita el 10% restante. Esto puede parecer lógico, porque la cantidad de tierras
emergidas en el norte es mayor que en el sur.
Pero
también las densidades presentan diferencias en el hemisferio Sur ningún estado
alcanza densidades altas, salvo e la islas tropicales (Indonesia 100 h/km,
Java 200 h/km2. El hemisferio Norte está más poblado, pero
esto no impide que existan espacio deshabilitados muy grandes. Es el caso de
Canadá
La
Relación Hombre-Naturaleza
No
cabe duda que uno de los temas más importantes que en la actualidad se
discuten, tanto en foros internacionales como en círculos académicos y
políticos, es el del medio ambiente. La inquietud por estos problemas conquistó
su lugar en el debate público, limitándose básicamente a los problemas de la
contaminación. Con esta visión restringida de la problemática ambiental se
iniciaron las discusiones previas a la Conferencia de Estocolmo sobre el Medio
Ambiente Humano (1972), entre cuyas actividades preparatorias fue de especial
significado la reunión de Founex (Ginebra, 1971). Fue allí donde por primera
vez se intentó establecer un vínculo entre medio ambiente y desarrollo.
La
pregunta que se planteaba en ese momento podría formularse en los siguientes
términos: ¿son medio ambiente y desarrollo dos conceptos excluyentes?, ¿existe
una dicotomía entre ambos? O más bien, ¿tiene que considerarse el medio
ambiente como parte integral del desarrollo?
De
ser correctas las dos primeras formulaciones, nos enfrentan a una disyuntiva:
la de elegir entre los objetivos del desarrollo o la meta de la protección y el
mejoramiento del medio ambiente. En cambio, la tercera formulación asigna a la
dimensión ambiental implicaciones socioeconómicas y políticas que obligan a reexaminar
los conceptos de desarrollo y medio ambiente y su interrelación mutua.
Por
consiguiente, la aceptación de esta última postura --la que concibe el medio
ambiente como parte integral del desarrollo-- plantea la necesidad de definir
cómo y a través de qué elementos, estructuras, acciones y fenómenos se hace
manifiesta la relación medio ambiente-sociedad-desarrollo.
Uno
de los logros más importantes de la Conferencia de Estocolmo fue justamente
demostrar que las políticas aisladas o las medidas ad
hoc, dirigidas a la solución parcial de los problemas ambientales, estaban
destinadas al fracaso a largo plazo. Ello se ha hecho evidente en algunas de
las llamadas crisis --por ejemplo, las de energía y alimentos--, en que las
interrelaciones entre componentes ambientales y sociopolíticos se manifiestan
concretamente.
El
enfoque iniciado en Founex y Estocolmo, que se hiciera explícito más tarde en
la declaración de Cocoyoc (México, 1974) y que culmina con el informe Brutland,
ha ido clarificando cada vez más la relación orgánica existente entre el medio
ambiente físico y los aspectos económicos, sociales y políticos que definen un
determinado uso de la naturalea y de los recursos naturales. Tal relación se
manifiesta en estructuras e instituciones, en objetivos y políticas, en planes
y estrategias, tanto a nivel nacional como internacional.
El
desarrollo humano se ha caracterizado por un constante incremento de la
capacidad cognsocitiva del hombre y de su poder para actuar sobre la
naturaleza. Sin embargo, dicho poder se ha visto enfrentado a un encadenamiento
dinámico de fenómenos y situaciones que paulatinamente se ha hecho más
evidente, planteándole nuevas exigencias en cuanto a sus acciones e
instrumentos, así como en cuanto a su manera de concebir y conceptualizar la
realidad. Preservar en un conocimiento «lineal», compuesto de innumerables
disciplinas paralelas, no alcanza a cumplir ya sus objetivos científicos ni
prácticos. El indispensable proceso de desarrollo supone complementariedades y
transformaciones que se dan en universos interdependientes. Las políticas
tendentes a frenar la creciente acumulación de desechos de todo tipo, las
aglomeraciones urbanas irracionales o el agotamiento de recursos básicos, no
pueden ir contra el proceso de desarrollo, sino más bien orientarlo,
armonizándolo y adecuándolo al medio ambiente, el cual es, en último término,
el que determina las posibilidades del desarrollo social y expansión económica
en el largo plazo.
La
complejidad creciente de las interrelaciones entre fenómenos ha hecho que la
relación sociedad-medio ambiente se plantee cada vez más como un problema
mundial que, desbordando lo puramente físico y natural, atañe por igual a todos
los sistemas socioeconómicos y a todos los grupos sociales; esta complejidad
también preocupa a todas las ideologías. Es, asimismo, una relación cuya
comprensión sobrepasa el ámbito de las ciencias particulares, exigiendo un
constante esfuerzo de integración interdisciplinaria. Como señala Daniel P.
Moynihan, «tal vez el concepto de interdependencia ha llegado a ser el
principal elemento de una nueva conciencia en la sociedad mundial».1
La relación hombre-naturaleza como
fenómeno social
El
comportamiento obtuso de los hombres
frente a la naturaleza condiciona
su comportamiento obtuso entre sí.
Karl Marx.
frente a la naturaleza condiciona
su comportamiento obtuso entre sí.
Karl Marx.
La
relación hombre-medio ambiente natural es, antes que nada, una relación
unitaria, que implica una interacción recíproca entre ambas entidades, que
aisladas de su dialéctica carecen de sentido. No existe un medio ambiente
natural independiente del hombre: la naturaleza sufre siempre su acción
transformadora y a su vez lo afecta y determina en un proceso dialéctico de
acciones e interacciones.
La
historia del hombre ha sido la búsqueda constante de instrumentos y formas de
establecer relaciones con la naturaleza y, a través de este proceso histórico,
la ha ido utilizando y adaptando a sus necesidades. Dicha modificación
permanente de la naturaleza afecta al mismo tiempo al hombre, originando
cambios en sus condiciones de vida y en las relaciones con sus semejantes.
Dentro
de este proceso dialéctico de influencias recíprocas, la relación
hombre-naturaleza no se da en términos abstractos, sino del hombre en tanto
grupo social, parte de un determinado sistema social, en un medio ambiente
específico. La relación del hombre con la naturaleza y la transformación que
deriva de esta relación es así un fenómeno social. No existe, por lo tanto, una
escisión entre sociedad y naturaleza o, mejor dicho, entre sistema social y
sistema natural, debiendo éstos ser concebidos como partes de un todo, como dos
subsistemas interrelacionados, integrados a un sistema mayor.
El
contexto general dentro del cual se mueve el hombre está determinado, por un
lado, por aquellos fenómenos físicos, geofísicos, biolóicos, químicos, etc.,
que plasman una realidad ambiental y cuya dinámica es la de los fenómenos
naturales. Y, por otro lado, por la presencia de la actividad humana, que
define la realidad social, realidad que --al transcurrir en una dimensión
histórica-- trasciende el medio natural.
Si
se acepta esta interdependencia hombre-sociedad-medio ambiente, entonces surge
la necesidad de enfrentar la problemática ambiental dentro de sistemas
analíticos comprensivos, que representen, en forma adecuada, esa realidad que
históricamente se ha ido integrando hasta alcanzar una dimensión planetaria.
A
lo largo de la historia, la acción del hombre sobre los procesos naturales se
ha ido materializando en lo que podría llamarse un medio ambiente construido,
que se superpone al medio ambiente natural: el proceso social-histórico se
lleva a cabo en un lugar dado, en un espacio que preexiste a la vida humana y a
cualquier sociedad. Se trata del espacio físico, natural o, en su acepción más
común, del medio ambiente. Con el devenir histórico se va creando otro espacio
que está básicamente determinado por las relaciones humanas y por su modo de
organización social. Junto al espacio físico preexistente se construye así un
espacio social. Ambos están estrechamente interrelacionados, a tal punto que no
es posible distinguir el uno del otro de no madiar un proceso analitico.
Estas
consideraciones permiten concebir la relación medio ambiente-sociedad dentro de
una dimensión espacial. Al mismo tiempo, es importante tener presente la
dimensión temporal subyacente a la interacción entre ambas entidades: la
relación sociedad-naturaleza no tiene sentido único; se trata de un proceso
esencialmente recíproco y cambiante. La intevención del hombre sobre el medio
ambiente y las consecuencias que de ello se derivan no son hechos o fenómenos
aislados, sino que transcurren dentro de un continuo temporal. Es preciso
entonces conocer las relaciones en sus movimientos, en su dinamismo, teniendo
en cuenta que la acción del sistema social está ligada a su historia y a los
tipos de organización que el grupo adopta en un momento específico.
Al
abordar la dimensión temporal, la existencia de dos tipos de tiempos se hace
evidente: el tiempo en que transcurre la sociedad humana y el de los sistemas
naturales. El primero corresponde a la realidad social, que va generando su
propia sucesión a través de un proceso dialéctico, originando nuevas relaciones
entre los individuos y, por lo tanto, nuevos mecanismos de regulación del
proceso social y natural. Este recurso temporal está organizado en secuencias,
cuyo término está definido por el cambio cualitativo que resulta de la
interacción dialéctica producida en su seno.
El
proceso social se lleva a cabo dentro del ámbito natural representado por el
conjunto materia-energía, constituyentes de la biósfera. Este conjunto tiene
también su tempo determinado
por la duración de los fenómenos biológicos, físicos, geofísicos y químicos. Su
realidad temporal es anterior a la de los fenómenos sociales y su ritmo es
diferente.
Por
lo general, las manifestaciones naturales son de muy largo transcurso, en
cuanto a cambio cualificativo se refiere, pero también pueden ser súbitas y
violentas, alterando por completo un proceso y afectando profundamente la base
natural sobre la que se asienta la vida humana. Po otro lado, la realidad
social y la acción humana van modificando la naturaleza a un ritmo determinado
de gestación y maduración previa a su manifestación percibible. Se gestan así
cambios en el sistema natural acordes a una realidad temporal propia del
sistema social.
La
realidad social es regulada y modificada por el grupo de acuerdo con su forma
de organización, su sistema económico y su universo valórico. La realidad
natural es regulada a su vez por la dinámica de los fenómenos naturales.
Entre
los sistemas sociales y el medio nautral existe un mediador: la tecnología.
Cada vez en mayor medida el grupo social se sirve de este mediador para obtener
los bienes que requiere la satisfacción de sus necesidades. Dichas necesidades
cambian, dependiendo de las pautas culturales, de las estructuras económicas,
de las características políticas del sistema social en cada momento histórico y
del proceso de desarrollo. Se va produciendo así una progresiva diversificación
y una complejidad creciente en las necesidades sociales, que requieren, para
ser satisfechas, un proceso productivo más sofisticado. Con ello, la relación
sociedad-medio ambiente se torna más intrincada e interdependiente.
La
mayor complejidad de las relaciones medio ambiente-sociedad se manifiesta
históricamente en distintas formas de producción y en una red cada vez más
estrecha de relaciones entre ellas. La creciente integración del sistema
mundial introduce en este proceso dinámico un nuevo elemento. En efecto, las
acciones del hombre sobre un determinado ecosistema natural, en un espacio
geográfico definido, afectan otros sistemas naturales, a veces muy distantes.
Y, lo que es aún más importante, el proceso decisional en el mundo de hoy se
lleva a cabo en espacios sociales, económicos y naturales a menudo diferentes y
geográficamente distantes de aquellos en los que prácticamente se ejecutará.
Se
conforman así sistemas más globales de relaciones en los que la dinámica entre
medio ambiente y sociedad deja de ser inmediata para verse afectada, influida o
determinada por las acciones de otros grupos sociales distantes, tanto espacial
como temporalmente.
De
lo anterior se deduce que medio ambiente y sociedad no sólo se deben analizar
en su dimensión espacial, sino también en función de los periodos históricos
por los que atraviesan y por las formas de organización social que se adoptan
en cada uno de ellos. Espacio y tiempo son, pues, las dimensiones en que coexisten
el sistema social y el sistema natural, no en tanto categorías abstractas, sino
como entidades reales de un proceso concreto. En este contexto, periodos
históricos y sistemas espaciales de relaciones generan sus propias estructuras
conceptuales que, en el marco de formas de producción específicas, dictan
estrategias de desarrollo y procesos de gestión del medio ambiente.
No
existe una ciencia que sea independiente de un determinado contexto ideológico,
sino más bien una relación funcional entre ciencia e ideología. Por lo tanto,
en el estudio de esa relación, hay que explicar cuáles son los objetivos
subyacentes de la forma de conceptualización utilizada para definir la relación
sociedad-medio ambiente.
Aunque
tradicionalmente las ciencias económicas no se han ocupado en forma explícita
de dicha relación, ésta subyace, ya sea en la interpretación o en el análisis
del fenómeno económico y en los supuestos que en él se adoptan. Por otra parte,
el concepto de desarrollo es también un tópico relativamente reciente, no
definido por los clásicos, ignorado por los neoclásicos y asimilado al
crecimiento económico por los Keynesianos. Pero no cabe duda que las políticas
que se derivan de las diferentes doctrinas suponen un proceso de desarrollo,
una intención en relación con el futuro.
En
general, las ciencias económicas reflejan una determinada ideología y responde
a la interpretación que, en función de esa ideología, se hace de una específica
situación histórica cada doctrina económica ha estado condicionada por la
circunstancia de su tiempo.
La
relación entre la realidad y el pensamiento económico se concibe así como un
proceso dialéctico, que hace que el contenido doctrinal de la ciencia económica
vaya cambiando a medida que cambia la sociedad.
Si
la realidad está constituida por lo natural y lo social en su interrelación
mutua, entonces la relación medio ambiente-desarrollo es ineludible, íntima e
inseparable. Esto implica que no es posible interpretar el fenómeno del
desarrollo prescindiendo de la dimensión ambiental y, consecuentemente, que no
es posible alcanzar objetivos y metas del desarrollo sin explicar la dimensión
ambiental.
Toda
concepción de desarrollo que proponga y orinte la actividad económica y social
hacia determinados objetivos, ignorando el contexto ambiental del sistema
social, tarde o temprano llevará a un proceso de deterioro del medio natural
que, en el largo plazo, frustra el logro de los objetivos socioeconómicos. Por
consiguiente, en el largo plazo, las consideraciones de orden ambiental no
pueden ser ignoradas so peligro de que el proceso de desarrollo se vea
comprometido. Por otra parte, una concepción estrictamente ecologista o
ambientalista, que haga abstracción del sistema social, sus conflictos en
términos de poder, sus desigualdades y sus desequilibrios, ocasionará también
un deterioro del medio ambiente, al no considerar los factores causales de
orden socal y económico que dan origen a este deterioro y al aplicar criterios
de racionalidad ecológica ajenos muchas veces a los objetivos sociales. Así,
por un lado, la sociedad opulenta explotará al máximo el medio ambiente para
satisfacer necesidades suntuarias o superfluas, mientras que los más
necesitados lo deteriorarán en su afán de proverse con el mínimo requerido para
subsistir.
Los
objetivos de desarrollo económico y social deben sustentarse en un manejo
adecuado del medio. Más aún, el medio ambiente es el conjunto de recursos que
pueden ser explotados con racionalidad económico-social y ambiental, para el
logro de objetivos de desarrollo válidos a largo plazo.
Aceptando
este enfoque, se llega a un concepto de desarrollo que implica la necesidad de
un proceso armonioso con el medio ambiente que, al mismo tiempo, no sacrifica
sus objetivos sociales fundamentales.
Esta
concepción de desarrollo exige no sólo una revisión del concepto mismo, con
vista a considerar la dimensión ambiental, sino también del alcance de otros
conceptos que han sido asimilados al de desarrollo, a fin de poner de
manifiesto la ideología implícita en cada uno de ellos y los modos de gestión y
acción sonsiguientes. En ellos se han subrayado --dependiendo de quién utiliza
el término-- uno o más aspectos del problema, pero nunca su totalidad. Es
importante destacar que cada interpretación del término conlleva una política
definida, es decir, la aceptación de un determinado concepto presupone una
orientación en la acción futura. De ahí la necesidad de precisar la concepción
de desarrollo frente a otros conceptos que pertenecen a cuerpos teóricos
diversos.
Así,
desarrollo y riqueza son conceptos similares para algunos. Para otros,
desarrollo equivale a riqueza e industrialización. Otros más identifican
desarrollo con riqueza y tienden a definir una política que maximice la
riqueza, mientras que los que asocian el desarrllo con la industrialización
propiciarán la creación de industrias, y quienes identifican desarrollo y
crecimiento promoverán un proceso de expansión económica. Cada uno de estos
conceptos tiene sus raíces en interpretaciones económicas elaboradas en
determinados momentos históricos, para responder a problemáticas específicas y
propias de la coyuntura, y reflejarán además la ideología de quienes teorizaron
y racionalizaron una situación dada, con vistas a justificar la acción
política.
Referencias
Definición de recursos
renovables - Qué es, Significado y Concepto http://definicion.de/recursos-renovables/#ixzz3ZkS5QwWe
http://www.desenvolupamentsostenible.org/index.php?option=com_content&id=6:la-interrelacio-entre-poblacio-i-medi-ambient&catid=3:la-interrelacion-entre-poblacion-y-medio-ambiente&Itemid=5&lang=es
http://www.areaciencias.com/recursos-naturales.htm
http://www.eurosur.org/medio_ambiente/bif7.htm